Conectamos tu WhatsApp, cargamos tu operación real y hacemos pruebas contigo antes de que Alma hable con un solo paciente.
Usamos tu número o damos de alta una línea nueva. Sin cambiar de app, sin migrar contactos.
En la mayoría de los casos puedes conservar tu número actual: lo migramos a la API de WhatsApp Business durante el arranque. Si prefieres estrenar una línea dedicada para la clínica, también la configuramos. Lo revisamos contigo en la demo, según tu situación.
Servicios, horarios, precios, criterios de urgencia y tono. Responde como tu clínica, no como un bot.
Aquí es donde se decide si el asistente suena a ti. Cargamos tus servicios y tus horarios reales, definimos qué cuenta como urgencia en tu especialidad, y ajustamos el tono hasta que lo apruebes.
Los criterios de urgencia son configuración tuya, no código nuestro: lo que para una clínica de neurorehabilitación es una alarma, para una de fisioterapia deportiva puede ser rutina. Por eso no heredas el criterio de otra clínica ni el de una plantilla genérica.
Desde el primer día contesta, agenda y filtra. Tú lo ves todo desde un panel; el equipo entra cuando hace falta.
No hay una fase de «pruebas» en la que el paciente hable con nadie: antes de salir en vivo hacemos pruebas contigo, y cuando arranca, arranca completo.
Cada conversación tiene un interruptor de tres posiciones: el asistente responde, lo toma una persona o queda en pausa. Cuando tu equipo entra a un chat, Alma se calla en ese hilo — no hay dos voces hablándole al mismo paciente.
Desde que arrancamos hasta que Alma contesta a tus pacientes.
¿Y si tienes más de una sucursal? Ese es el nivel Red Clínica: WhatsApp por sucursal y un panel consolidado. Como cada red opera distinto, se arma contigo.